Excel duplicado, versiones distintas por entrenador, cero trazabilidad de temporada a temporada.
Convocatorias, cambios de horario y bajas se mezclan con el resto del grupo. Nadie sabe qué es lo último.
Sin RPE ni ACWR, las decisiones se toman por intuición — y las lesiones llegan igual.
Crea la sesión, define RPE objetivo, turnos y bloques de trabajo en minutos.
Cada nadador hace check-in, registra su RPE y responde encuestas desde el móvil.
Carga, ACWR, monotonía y asistencia se actualizan solos, sesión a sesión.
Ajusta la próxima sesión con datos reales, no con la memoria de la última semana.
Título, RPE objetivo, duración, fase y turno. Warm up, pre set y main set por grupo — todo desde el móvil, listo para publicar en un minuto.
Cada sesión queda archivada con su RPE objetivo, fase y bloques de trabajo, mes a mes — navega tu temporada entera sin buscar en cinco carpetas distintas.
Ondrift cruza RPE, asistencia y volumen por nadador, y te avisa cuándo alguien entra en zona de riesgo — antes de que sea una lesión.
Check-in por turno, presente / ausente / justificado, y lista cerrada con un toque. Sin listas de papel que se mojan en el borde de la piscina.
Sesiones y competiciones — regional, autonómico, nacional, internacional — codificadas por color, con ubicación y Maps integrado.
Encuestas ligadas a cada competición, con historial completo — sin perseguir respuestas por WhatsApp ni perder el hilo entre convocatorias.
15 días de prueba gratuita en cualquier plan. Sin permanencia.
1 entrenador
2 entrenadores
Hasta 10 entrenadores
¿No estás seguro cuál te conviene? Reserva una demo.
Empieza a entrenar con ellos, sesión a sesión.
Reservar una demo →Tim Gabbett es quien más ha empujado el ACWR como herramienta seria: sus estudios con equipos de rugby y deportes de equipo mostraron que picos bruscos de carga aguda respecto a la carga crónica acumulada se asocian con más lesiones. Es la base científica sobre la que se construyó este indicador, y tiene recorrido real detrás.
Dicho eso: el ACWR también tiene críticas serias en la literatura — se ha cuestionado el método de cálculo, los umbrales de «zona de riesgo» y hasta qué punto predice lesiones de forma consistente entre deportes distintos. Cualquier sistema que te lo venda como una alarma infalible te está vendiendo algo que ni su propio defensor más citado sostiene sin matices.
Lo que sí es innegable es lo otro: entrenar sin medir nada es peor que entrenar midiendo con un indicador imperfecto. No es ACWR contra intuición — es intuición sola contra intuición más datos.
Y ahí es donde el Excel se queda corto, no por ser Excel, sino por lo que le pides que haga. Una hoja de cálculo no te avisa de nada: hay que abrirla, hay que acordarse de abrirla, y alguien tiene que haber cargado el dato de cada nadador esa misma semana para que el número tenga sentido. En la práctica, eso casi nunca pasa igual dos semanas seguidas — hay un entrenador que la actualiza y otro que no, una versión que quedó vieja en un móvil, un RPE que se preguntó por WhatsApp y se perdió en el scroll. El problema no es la fórmula del ACWR: es que para que cualquier fórmula sirva, necesita datos frescos y completos, y eso una planilla no lo garantiza nunca por sí sola.
Ondrift no decide nada por ti — pero sí se asegura de que el dato exista, esté completo y esté actualizado el mismo día que pasó, sin depender de que alguien se acuerde de escribirlo a mano. La carga, la asistencia, el RPE acumulado quedan cruzados automáticamente, sesión a sesión. Eso no reemplaza tu criterio: le da algo real con qué trabajar.
La firma sigue siendo tuya. El sistema solo se asegura de que cuando la pongas, sepas lo que sabías y no lo que se te olvidó anotar.